La muerte de Jarque ha de servir de lección para algunos

He necesitado tres días, el tiempo que han tardado los restos mortales de Dani Jarque en regresar a Sant Boi, para asimilar la muerte del capitán del Espanyol y reunir fuerzas y entereza para sentarme delante de una página en blanco.

Vaya por delante que estas líneas están muy lejos de ser un homenaje, ya que jamás alcanzarían la emotividad de los actos conmemorativos y espontáneos llevados a cabo por la afición perica desde el domingo a primera hora en su nueva casa de Cornellá El Prat.

Mi propósito es dar un baño de humanidad a todos esos ‘culturetillas’ que por haber leído cuatro libros, y no comprender de la misa la mitad, arremeten contra el fútbol en general y sus aficionados en particular, enarbolando sin merecimiento alguno la bandera del pensamiento y de las letras. Ese grupo de iluminados que miran por encima del hombro y con desprecio a hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, sólo por amar un deporte personificado en unos colores o en un futbolista.

Confío en que lo ocurrido en las últimas setenta y dos horas haya hecho reflexionar a estos cretinos, y comprendan que el fútbol no son ‘veintidós tíos en calzoncillos dando patadas a un balón’. El fútbol engloba lo que ocurre dentro y fuera del terreno de juego. Los aficionados son tan protagonistas de este deporte como los propios jugadores, y en ocasiones incluso un poco más. La pasión, el sentimiento, la decepción, la ilusión, la esperanza, la adrenalina, el respeto son marcas registradas de los seres humanos y el deporte rey es capaz de generar todo esto en sus seguidores. Por eso ‘ningunear’ al balompié es menospreciar quienes lo aman, y esto resulta ciertamente presuntuoso cuando estamos hablando de miles de millones de personas.

Más allá de estas críticas, lo importante es que cada vez que un ‘perico’ pise Cornellá tendrá al menos un momento de recuerdo para su capitán, y éste es el mejor de los homenajes, porque es el que otorga la inmortalidad. Ignoro si la directiva blanquiazul bautizará finalmente el nuevo estadio con el nombre de Daniel Jarque, seguro que Dani, donde quiera que esté, no lo ve claro. Pero de lo que estoy convencido es que de que pasarán muchos años hasta la elástica de Jarque deje de ser la más vista en las gradas de Cornellá. Yo ya tengo la mía.

Quiero terminar con uno de los cánticos más populares de la afición blanquiazul, y que tanto escuchó Jarque sobre el césped: “Mil banderas hondearán en las gradas de Montjuic, yo nací con dos colores uno blanco y otro azul, cuando muera que así sea mi ataúd”.

  1 comment for “La muerte de Jarque ha de servir de lección para algunos

  1. Daniel Tordable
    12/08/2009 at 13:12

    Estoy de acuerdo en casi todo. Gran artículo y viva el fútol! Si el del Madrid se llama Santiago Bernabéu, en del Barça Nou Camp y el del Mallora Ono Stadi, ¿por qué no van a poder rendir tributo los aficionados del Español a su gran capitán?

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