En verano, al igual que se insiste mucho en la protección de la piel, también se aconseja adoptar precauciones para el cuidado de los ojos. Los problemas oculares pueden aumentar por la alta intensidad del sol, el cloro de las piscinas, la exposición al sol, la sequedad del ambiente y las elevadas temperaturas. Uno de los problemas más comunes es la alergia en los ojos, como respuesta a los alérgenos que se encuentran en el aire como el pelo de los animales, el polen, el polvo o el humo.
Con la alergia, o conjuntivitis alérgica, los párpados de los ojos y la membrana interior se enrojecen, se hinchan y se irritan produciendo lagrimeo, picor y ardor. Ante esto, uno de los primeros consejos a tener en cuenta para aliviar o remediar la alergia en los ojos, es evitar estar al aire libre cuando haya más polen o en lugares donde los árboles desprendan más cuerpos extraños.
Otro remedio ideal es salir a la calle con gafas de vista o sol para que los alérgenos no entren en contacto con nuestros ojos. Es importante utilizar gafas de sol que protejan verdaderamente de las radiaciones ultravioletas, pues las gafas que únicamente tienen cristales de color pueden llegar a ser más perjudiciales que no llevarlas.
Además, en casa hay que evitar tener las ventanas abiertas para que no entren alérgenos de la calle, y optar más por la utilización del aire acondicionado. Nunca utilizar el ventilador, ya que éste remueve los alérgenos que se encuentran en el aire.
Además de estos remedios, es importante tomar tratamientos médicos como colirios, que reducen el picor y ardor en los ojos, antihistamínicos orales, tratamiento sintomático y tratamiento etiológico y corticosteroides.
En verano, no solo se pueden coger alergias en los ojos, también es probable acarrear infecciones como conjuntivitis, queratoconjuntivitis, etc. En casos en los que aparecen este tipo de infecciones es importante acudir al oftalmólogo y, sobre todo, evitar el uso de lentes de contacto en piscinas y en el mar, ya que se pueden contaminar con el agua y acarrear problemas muy graves para el ojo.
Con las altas temperaturas del verano, el ojo se puede secar más por la disminución de lluvias y el mayor uso del aire acondicionado. La sequedad del ambiente puede dar lugar a tener la sensación de ojos secos, con cuerpos extraños, pesadez, escozor y tener ganas de mantener los ojos cerrados. En estos casos es necesario acudir a un especialista para recibir el tratamiento médico más adecuado.
El consejo más importante para llevar a cabo en verano es la utilización de unas buenas gafas de sol. Ya sea para estar en la piscina o en la playa, para hacer turismo o para realizar alguna actividad deportiva, las gafas de sol protegen de la incidencia de la alta luminosidad del sol en los ojos, de los alérgenos presentes en el aire, de la sequedad del ambiente y, en el caso de realizar algún deporte con pelota o deportes como natación o ciclismo, evitar la entrada de cuerpos extraños en los ojos o la irritación ocular provocada por el cloro.