Arquitectura sostenible II: El Proyecto Concerto en Óbuda

Budapest está conformada por 3 distritos que se fusionaron en 1873: Buda y Pest son los más conocidos, los más visitados por los turistas. En la margen izquierda del Danubio y emplazado sobre colinas, se alza Buda, el lugar donde se erige la Ciudadela o el Castillo de Budapest. Al otro lado del río, conectada mediante 7 puentes, se desarrolla Pest, el sector donde se localizan los principales edificios oficiales, como el Parlamento, las embajadas, la Basílica, la segunda Sinagoga más grande del mundo o la Ópera.

El tercer distrito en discordia es Óbuda. Pero no por ser menos conocido ni gozar de monumentos relevantes y atractivo turístico Óbuda deja de ser importante. En las 3 zonas de la ciudad son visibles todavía grandes bloques de edificios construidos en la época comunista. Es un problema que afecta a muchos barrios del este de Europa, que vivieron bajo la influencia de la Unión Soviética. Muchos de estos inmuebles están obsoletos y son poco ecológicos desde el punto de vista energético. Pero Óbuda se lleva la palma. En estos antiguos bloques de Óbuda se está llevando a cabo algunas actividades del programa Concerto de la UE. En la práctica supone acabar con el problema medioambiental pero también económico. Estos edificios cuentan con una clara falta de aislamiento que motiva la pérdida de energía. En invierno se escapa el calor de los apartamentos y en época estival es el aire frío el que se filtra al exterior. Este proyecto ha supuesto la generación integral de 5 inmuebles con 900 viviendas.

Mediante la mejora de los tejados, el aislamiento de las fachadas, el reemplazo de puertas y ventanas y un renovado sistema de calefacción se ha llegado a un ahorro que ronda el 70% del consumo de energía. Hablamos con algunos vecinos de los edificios rehabilitados. Ahora cumplen con los estándares oficiales y pueden considerarse edificios sostenibles.

Aneska es una joven húngara que ronda los 35 años. Nos asegura que la rehabilitación de su edificio ha supuesto una verdadera satisfacción: “he notado un gran ahorro en mi factura de la luz” asegura y ahora nota que “hace más calor en casa en invierno y se está más fresco en verano”. Como ella muchos vecinos bendicen estas iniciativas verdes. Una pareja de ancianos, que rondará los 70 años de edad, residen en otro de estos bloques. Afirman no haber notado una gran rebaja en sus facturas “porque la compañía siempre está subiendo los recibos” aunque se muestran muy satisfechos de todas las medidas que sirvan para dejar un mundo mejor a sus nietos. Lo mismo nos dicen dos jóvenes adolescentes, que no tienen mucha idea de lo que ha supuesto esta regeneración de las casas donde viven, pero se muestran orgullosas de que se haga más caso a la naturaleza. Nandor es un joven de 22 años. Se siente orgulloso de que su barrio haya sido pionero en alguna iniciativa ecológica. Se queja de que Óbuda siempre es la gran olvidada de Budapest y que por una vez hacen algo los primeros. “En Óbuda hay una gran corriente artística y cultural y la gente está muy interesada en el medio ambiente” indica el chico.

La eficiencia energética es fundamental para la sostenibilidad del entorno, más en zonas donde hasta el 40% de la población vive en casas prefabricadas muy poco aisladas térmicamente.

El impacto económico es el segundo factor clave. El aislamiento de los bloques supone reducciones de la factura de la electricidad. Es de gran relevancia ya que estos vetustos edificios suelen ser propiedad de inquilinos de rentas bajas. En algunos casos la rebaja de las facturas de la luz y el gas les permite vivir de una manera más desahogada. Las personas de escasos ingresos representan un buen porcentaje de los inquilinos de estos inmuebles, por lo que salen ganando desde un punto de vista estrictamente económico.

El aislamiento no es la única acción ecológica que se ha llevado a cabo en Óbuda. Los edificios también han incorporado fuentes de energía renovables, limpias, ilimitadas y más eficientes. Se han instalado paneles solares, conectados con calentadores de gas. Proveerán a los apartamentos agua caliente en los meses de verano sin necesidad de consumo energético. Esto supondrá grandes rebajas en las facturas energéticas y en el nivel de emisiones durante la época de más horas de sol. En efecto, la arquitectura sostenible no debe mirar sólo al futuro. Principalmente debe centrarse en renovar los viejos edificios poco ecológicos. Y de estos hay millones en todo el mundo. Principalmente se localizan en los países en vías de desarrollo, pero también en gran parte del llamado Primer Mundo, en muchos distritos de Europa, Japón o EEUU. También en Budapest.

  7 comments for “Arquitectura sostenible II: El Proyecto Concerto en Óbuda

  1. 18/12/2010 at 16:28

    Buenísimo!

    • Danilovich
      21/12/2010 at 09:19

      Gracie

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